Catalina, la popular princesa de Gales ahora confrontada al cáncer

La princesa Catalina de Gales es una de las personas más populares y queridas de la monarquía británica, confrontada ahora a un cáncer que ella misma anunció este viernes intentando conservar algo de su carismática sonrisa pese a las circunstancias.

El anuncio tiene lugar dos meses después de que su suegro, el rey Carlos III, afirmase él mismo que también padece cáncer y de que la propia Catalina se sometiese a una misteriosa operación abdominal que, seguida de una larga ausencia de los medios, desató todo tipo de especulaciones.

Los rumores se dispararon hace unos diez días, cuando el palacio difundió una fotografía retocada de la princesa con sus tres hijos con motivo del día de la madre.

Este viernes, la esposa del heredero al trono británico reapareció por fin oficialmente, visiblemente cansada, en un video en que anunció la enfermedad sin más detalles que el haber comenzado un tratamiento con quimioterapia.

La plebeya Kate Middleton entró en la familia real al casarse con el príncipe Guillermo, heredero de la corona, en 2011, en la Abadía de Westminster, en una ceremonia seguida por decenas de millones de telespectadores en el mundo. 

Catalina se adaptó rápidamente a las limitaciones de la realeza, al contrario que su difunta suegra, la princesa Diana, o que su cuñada, la exactriz estadounidense Meghan Markle.

Y siempre ha mantenido un perfil bajo, sin responder nunca a los rumores sobre supuestos adulterios de su marido, su figura extremadamente delgada o su presunta relación distante con Meghan.

En un país donde todas las figuras femeninas de la realeza son comparadas a Diana, Catalina siempre ha sido «una verdadera «princesa del pueblo», afirma el periodista Robert Jobson, escritor de un libro aparecido en 2010 sobre Guillermo y Catalina.

– Encuentro con Guillermo –

Kate Middleton llamó a la puerta de la casa real con 19 años, en septiembre de 2001. Había comenzado a cursar historia del arte en la prestigiosa universidad escocesa de Saint Andrews, donde también estudiaba Guillermo, al que conoció en un banco del campus.

Se inició una amistad entre ambos que acabaría convirtiéndose en idilio.

En sus años universitarios, la pareja comenzó compartiendo apartamento con otros tres estudiantes. Pero los viajes que empezaron a hacer juntos delataron no obstante el inicio de su romance, con la prensa siempre detrás.

Catalina comenzó a realizar visitas al Palacio de Buckingham, residencia oficial de la familia real, mientras Guillermo acudía también con asiduidad a la propiedad de sus futuros suegros en Buckleberry.

No había sin embargo ningún paso decisivo para consolidar la relación por parte del príncipe, por lo que la prensa sensacionalista británica comenzó a llamar a Catalina «Waity Katty», en un juego de palabras con el término inglés «wait» («esperar»).

En esa situación, la pareja puso un paréntesis a su relación en 2007. Pero volvieron a estar juntos en 2008, hasta que Guillermo le pidió en matrimonio en octubre de 2010, durante un paseo por una reserva natural en Kenia.

– «Mujer del siglo XXI» –

La pareja eligió como lugar de residencia el Palacio de Kensington, en Londres, antes de mudarse en los últimos años a una casa cerca del Castillo de Windsor. Tienen tres hijos: Jorge, Carlota y Luis.

Kate Middleton, al contrario que Sarah Ferguson, que fue esposa del príncipe Andrés, tío de Guillermo, o Meghan Markle, mujer de su cuñado Enrique, se ganó el cariño de los británicos desde el principio.

La princesa de Gales, con el cariño y aprobación de sus compatriotas, emula de alguna forma a Diana, la suegra a la que no llegó a conocer y que falleció en un accidente de tráfico en 1997 en París.

La popularidad de la princesa, de silueta delgada y aspecto deportivo, entre sus conciudadanos fue creciendo a pasos agigantados con su eterna sonrisa y sus compromisos en causas como la salud mental o la infancia.

Con una imagen de princesa moderna, Catalina es «más que nadie en la familia real» el «prototipo de la mujer del siglo XXI», dice a la AFP Pauline MacLaran, profesora de la universidad Royal Holloway.

Proviene de una familia de clase media que logró triunfar en el mundo de los negocios.

Su madre, que era azafata, y su padre, controlador aéreo, hicieron fortuna como emprendedores con una empresa llamada Party Pieces, especializada en venta por correspondencia de artículos para fiestas infantiles.

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